
Caperucita llegó a casa de su abuela y gritando dijo:
-Vieja, has hecho de comer, como sea la sopa de ayer te la echo en la cabeza, ¿te enteras o te lo repito?
No, nietecita, dijo la abuela, hay macarrones y llorando puso el plato en la mesa, Caperucita se comió su plato y la olla entera.
Salió de la casa para comprar tabaco y vino, al salir de la tienda se encontró con el lobo que empezó a temblar de miedo al verla , Caperucita tan tranquila le echo el humo de su cigarro al lobo en la cara, el pobre de aquel repugnante olor cayó al suelo mareado y ella siguió tranquilamente por su camino.
Había quedado con su novio a las seis de la tarde para ir a la discoteca, él no vino a la cita la había dejado plantada de vuelta a casa de su abuela con lágrimas en los ojos volvió a encontrarse con el lobo que al verla llorar le preguntó:
-¿Que te ha pasado, que estas llorando?
Y ella le contestó:
-Nada que te importe, lobo de pacotilla.
-¿Por que no me lo cuentas puede que te desahogues? -dijo el lobo.
Y Caperucita le respondió:
-Bueno, vale, te lo cuento, mi novio me ha dejado plantada como a una maceta, ¿ya estas contento?
-Tu novio es tonto por haber dejado plantada a una chica tan guapa como tú -dijo el lobo.
Y desde aquel día viven felizmente casados, tienen dos hijos, una niña y un niño que son licántropos, que quiere decir mitad hombre mitad lobo.

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